temas de botánica

lunes, 23 de enero de 2012

Frutas y verduras de temporada Ayudan a pasar un buen invierno



Al igual que cuando se acerca el invierno cambiamos la ropa del armario y sustituimos el algodón por la lana o pasamos del lino al punto para enfrentarnos al frío, nuestro cuerpo debe adecuarse a las temperaturas más bajas y a la falta de sol en nuestra piel.
Y, claro está, debe recibir por nuestra parte, sus moradores y propietarios, un trato acorde a las nuevas circunstancias.

La dieta que nos resultaba útil y gratificante en los largos y soleados días de verano ya no sirve: es demasiado frugal para el invierno. La naturaleza, que sigue siendo sabia, inunda los mercados con alimentos de temporada que aportan esas propiedades que nos ayudan a afrontar los meses invernales y combatir los catarros, constipados y tiritonas tan propios de esas fechas. En verano, el gazpacho es refrescante y sabroso; en invierno, la sopa entona el cuerpo.

En otoño e invierno disponemos de alimentos de temporada calóricos, como legumbres, patatas y boniatos que nos sirven para ir acumulando reservas de energía. En estas fechas, las temperaturas bajan y nuestro organismo necesita más calorías para mantener el calor corporal.

Alimentos de invierno
Los alimentos de temporada son interesantes desde una triple perspectiva: nutricional, económica y ecológica. La cantidad de nutrientes de un alimento (vitaminas y sales minerales entre otros) depende, entre otros factores, de la riqueza de los suelos en que se cultivan y del grado de manipulación a que se somete al producto. Parece lógico que las hortalizas consigan su desarrollo óptimo y ofrezcan su mejor aporte nutricional en las condiciones climáticas que más favorezcan su crecimiento, las que marca su calendario natural. La mayoría de las verduras y frutas de clima cálido se caracterizan porque su parte comestible es el fruto: calabaza, calabacín, pimiento, tomate, melón, sandía, pepino¿Y las de clima templado o frío, propias de esta temporada, ofrecen como parte comestible las hojas, bulbos o raíces: acelga, espinacas, puerros, col, coliflor ajo, cebolla, rábano.

El alimento de temporada es casi siempre el que más conviene a los consumidores: normalmente más económico, su calidad organoléptica, según aseguran los especialistas en gastronomía, es también mejor. Además, consumiendo productos de temporada contribuimos a respetar el ciclo natural de producción, lo que conlleva una positiva repercusión en el medio ambiente.

Verduras de invierno, contra el resfriado
Acelgas y espinacas, alcachofas, calabaza, col (berza o repollo), coliflor o pella, coles de Bruselas, champiñones, guisantes y habas, judías verdes, puerros, cardo, remolacha, rábano, lechuga de hoja de roble, berros¿ son verduras de invierno. Durante estos meses, pocas personas se librarán de dolencias respiratorias, como un resfriado o una bronquitis. La tos es el síntoma más común de las tan frecuentes como indeseadas enfermedades del aparato respiratorio. Hemos de aprovechar que tenemos a nuestra disposición vegetales de temporada con propiedades muy útiles ante estas afecciones tan molestas. Por ejemplo, las hortalizas aliáceas (cebolla, ajo, puerro¿) tienen propiedades mucolíticas y antisépticas: ablandan la mucosidad, favorecen la expulsión de moco y actúan contra los gérmenes (bacterias o virus) causantes o agravantes de la afección. La inhalación de la esencia que desprende una cebolla o cualquier otra hortaliza aliácea ayuda a eliminar la mucosidad e incluso puede aliviar la tos.

Los compuestos azufrados que forman el aceite esencial de estos alimentos pasan rápidamente a la sangre nada más llegar al estómago y se eliminan enseguida por los pulmones. Esto hace que a los pocos minutos de haber comido cebolla o ajo, el aliento adquiera ese olor tan característico. Esos compuestos azufrados ejercen una acción antiespasmódica, mucolítica (facilitan la eliminación de la mucosidad) y antibiótica. Por tanto, las afecciones de las vías respiratorias (sinusitis, bronquitis, neumonía) mejoran con el consumo de estos alimentos, preferiblemente crudos o muy poco hervidos. La borraja suaviza y desinflama las mucosas respiratorias. Esta verdura, tanmbién invernal, contiene mucílagos de acción emoliente (suavizante). Hervida con su caldo, resulta beneficiosa para las afecciones respiratorias.

La importancia de las vitaminas C y A
El déficit de vitamina C reduce la resistencia a las infecciones, lo que puede comprometer nuestra salud durante días o semanas. Las verduras de la familia de las coles son las más ricas en vitamina C y ácido cítrico, que potencia la acción beneficiosa de esta vitamina. Igualmente, se consideran fuente importante de antioxidantes naturales: antocianinas (color morado), beta-carotenos (color amarillo-anaranjado-rojizo, enmascarado por la clorofila) y compuestos sulfurosos. Las investigación más puntera indica la capacidad de estas sustancias para impedir el desarrollo de tumores, aunque todavía no hay consenso científico y queda mucho terreno para estudiar. La riqueza en azufre de estas verduras promueve que se formen esos compuestos azufrados relacionados con el olor tan particular que desprenden durante la cocción.

Por otra parte, nuestro organismo necesita vitamina A para mantener en buen estado la piel y las mucosas (entre ellas, las que recubren el interior de los bronquios) y reducir el riesgo de afecciones respiratorias. La zanahoria es el alimento más abundante en betacaroteno, antioxidante que en el intestino acaba transformándose en vitamina A a medida que el organismo la necesita. Las hojas del nabo, los grelos, además de su riqueza en folatos, vitamina C y vitamina E, contienen betacarotenos en importante cantidad. Las verduras de hoja de temporada (acelga, espinacas, endivia, borraja) son ricas en folatos y fibra y aportan asimismo beta-carotenos (el color naranja está enmascarado en estas verduras por el pigmento clorofila) y vitamina C (salvo la endibia). Al igual que en el resto de verduras, las hojas más externas son las más vitaminadas. El betacaroteno o provitamina-A no se destruye con el calor, por lo que esta sustancia no se ve disminuida con la cocción de los alimentos. Con un consumo abundante de estas verduras mejoraremos el estado de la mucosa bronquial y aliviaremos la tos.

A diferencia de la anterior, la vitamina C es sensible al calor y a la oxidación. De ahí el interés de incluir cada día verduras crudas en forma de ensaladas o ligeramente cocinadas para minimizar las pérdidas de este nutriente.

Kiwi, limón, mandarina, naranja, pomelo, frutas tropicales (papaya, chirimoya, piña¿), frutas desecadas (higos, dátiles¿) son frutas de esta temporada que conviene consumir para proveernos de vitaminas. De hecho, la abundancia vitamínica es una de las principales señas de identidad de cualquier fruta, si bien unas contienen vitaminas que apenas aparecen en otras.

Todas las frutas de invierno son muy ricas en ácido ascórbico o vitamina C. Los cítricos constituyen la primera fuente de esta vitamina, a excepción de la guayaba y el kiwi que concentran la mayor cantidad de este nutriente. También contienen ácidos orgánicos como el cítrico, que les confieren sabores ligeramente ácidos. Este último potencia la acción de la vitamina C.

Además de la vitamina C, en las frutas de invierno destaca el elevado contenido en carotenoides, pigmentos vegetales con capacidad antioxidante. En estas frutas abunda también la fibra, mayoritariamente soluble: pectina y mucílagos. En los cítricos, la fibra (pectina) se concentra en la parte blanca que cubre la pulpa, que no hay por qué desechar. El color de naranjas, mandarinas y pomelos lo aporta el beta-caroteno, del que aprovechamos sus propiedades beneficiosas. El valor energético de las frutas de invierno viene determinado por el contenido en hidratos de carbono simples (glucosa, sacarosa y, principalmente, fructosa). La proporción es distinta según las especies, registrándose variaciones importantes dentro de la misma especie. Las más ricas en azúcares son las frutas desecadas (dátiles, higos secos¿), seguidas de las tropicales: chirimoya, níspero maduro, caqui, mango y piña tropical.

La fruta, mejor entera
La mejor forma de aprovechar las cualidades nutritivas de cualquier fruta es consumiéndola cruda. Conviene no excederse en el pelado, ya que la parte más externa, justo debajo de la piel, es la que concentra mayor cantidad de vitaminas. Si opta por tomarla con piel, no olvide lavarla para eliminar los posibles restos de pesticidas y otros contaminantes que pudieran hallarse concentrados en la piel. Trocear la fruta supone poner mayor superficie del alimentos en contacto con el oxígeno, por lo que la pérdida de vitaminas por oxidación es mayor. Por tanto, lo más recomendable es partirla justo en el momento en que se vaya a consumir. Ocurre lo mismo con los batidos y purés: si queremos conseguir todo su aporte vitamínico hemos de consumirlos inmediatamente después de elaborarlos.

sábado, 14 de enero de 2012

antonio josé cavanilles



Cavanilles y sus Observaciones, es un referente para todos los que rastreamos en el pasado de nuestra tierra, un maestro que nos dejó sabias enseñanzas. Recordemos sus palabras como un principio de honestidad literaria geográfica: “Hablaré de lo que he visto; pero quedará aun mucho que añadirán otros mas instruidos”. Es nuestra gran figura, como hombre de la Ilustración. Podemos sentirnos orgullosos de este antepasado, de su inmensa obra y sensibilidad. El primer excursionista de nuestra tierra. Su figura y su obra son una permanente e inagotable fuente de estudio y de reflexión.
RAFAEL CEBRIÁN, durante la entrevista de "Alicante Vivo"

Genio entre los Genios.
Así lo han calificado cientos de historiadores, naturalistas, montañeros, biólogos, botánicos y científicos a lo largo de los tiempos.
Sin embargo, hoy en día, muy pocos jóvenes (y no tan jóvenes) se acuerdan o han oído hablar de él.
El paso de los años, de nuevo, es un cruel amigo del olvido.
Antonio José Cavanilles fue un GENIO de su época.
Y GENIO en mayúsculas, ya que estudió nuestras montañas, animales, plantas, pueblos y gentes de una manera tan exacta y minuciosa que nadie lo ha podido (ni osado) igualar.
Sus trabajos, recogidos en una obra maestra titulada "Observaciones Sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia" (de la que Alicante Vivo dispone una copia en edición fascimil, como libro de consulta casi diaria), representan un hito único en la historia de nuestra provincia.
Antonio José Cavanilles y Palop (nacido en Valencia el 16 de enero de 1745 y fallecido en Madrid el 5 de mayo de 1804) fue historiador, botánico, naturalista y geólogo.
Se ordenó sacerdote en Oviedo en 1772, cuando ser botánico y cura iba unido en la mayor parte de las ocasiones. Entregado a la docencia, marchó a París en 1777 para estudiar botánica con Antoine Laurent de Jussieu.
Un día, recibió "de órden del Rey" Carlos IV el encargo de "recorrer la España", justamente "para examinar los vegetales que en ella crecen".
Era la primavera de 1791.
Y Cavanilles, con buen acierto, exigió al monarca que le permitiera empezar por su propia tierra: el País Valenciano.
Durante muchos años, recorrió toda la Península Ibérica clasificando e inventariando la flora autóctona, y en el curso de tales investigaciones descubrió nuevas especies y elaboró un tratado en seis volúmenes, Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispaniae crescunt, aut in hortis hospitantur (1791-1804); también investigó la flora sudamericana y compuso un Glosario de botánica en cuatro lenguas (1795-1798). Fundó y redactó la revista científica Anales de Historia Natural, que salió a la calle por vez primera en octubre de 1799.

Cavanilles fue su más fecundo redactor, con 48 artículos.
Cavanilles es el principal precursor nacional de las teorías modernas sobre el ordenado aprovechamiento de los recursos naturales y el desarrollo sostenible. Se dio cuenta, en su viaje por el reino de Valencia, que el cultivo del arroz quitaba el agua que necesitaba el cultivo intensivo de otros productos más necesarios. "El arroz siempre sediento, admite y malgasta caudales preciosos, que distribuidos de otro modo multiplicarían los productos". Por otro lado, demostró con estadísticas de mortalidad que el cultivo del arroz perjudicaba gravemente a la salud. En el término municipal de Almenara señaló que con el aumento de los arrozales casi todos los vecinos enfermaron y aumentó la mortalidad en el año que se cultivó, por lo que se decretó la prohibición de plantarlo y cesó la epidemia.
Para un botánico como él, la tarea encomendada por el monarca tuvo que ser una tentación absorvente. No sólo puso en juego su vasta curiosidad de naturalista, sino que, además, atendió a todos los aspectos físicos y humanos, de las zonas estudiadas. Las "Observaciones" responden literalmente a su complejo título, y carecía de precedentes ni quizá ha tenido paralelos en su ambición, dentro de la Península Ibérica.
Todavía hoy, 200 años después, su trabajo constituye un texto imprescindible para conocer la realidad valenciana. Hay en ellas una masa de información meticulosa, exacta, relativa al marco geográfico, a la flora y la fauna, al fondo social.... que no ha perdido su vigencia. Es también un documento egregio acerca del Reyno de Valencia en un momento histórico excepcional: la culminación del siglo XVIII, que tantos cambios supuso en la vida colectiva desde Benifassa hasta Orihuela.

Cavanilles fue más que un "observador", un extraordinario "facultativo": animoso en los proyectos y sabio en los consejos técnicos. Era un hombre de la ilustración, y su óptica fue suavemente optimista y de un racionalismo claro y eficaz.
En este sentido, el legado que nos dejó es incalculable: sus trabajos abarcan todas las disciplinas técnicas y científicas de la época: botánica, la agronomía, la geología, la hidrología, la medicina, la geografía, la cartografía, la arqueología y muchos de los principales campos de la industria; y carecían ese a ser un seguidor de Linneo, redujo sus 24 clases de plantas a solamente 15 en sus clasificaciones. Estudió asimismo la morfología de las flores y se interesó por la agricultura y las costumbres de su natal Valencia y Alicante.
En 1801 es nombrado director del Real Jardín Botánico de Madrid, en que sustituyó a Casimiro Gómez Ortega, cargo que ejercería hasta su muerte en 1804. Cavanilles reorganizó la institución: sistematizó y acrecentó los herbarios, las colecciones de plantas vivas, semilleros y biblioteca, y gracias a sus numerosos e importantes contactos con científicos internacionales, de la talla de Alexander von Humboldt, Aimé Bonpland y Carl Ludwig Willdenow, el centro adquirió gran relevancia en la escena científica europea.
A su muerte legaría su herbario, dibujos originales, biblioteca y manuscritos al Real Jardín Botánico de Madrid donde actualmente se conservan.
Entre sus discípulos destacan Mariano Lagasca y Segura, quien en 1815 sería nombrado director del Jardín Botánico de Madrid y Simón de Rojas Clemente y Rubio.
Se conserva un retrato al óleo del famoso botánico en el Museo Nacional de Bogotá y, en su honor, una clase sudamericana de duriones por él descrita lleva en nombre de cavanillesia macunda, que dio nombre al famoso pueblo inventado por Gabriel García Márquez, Macondo.

PRIMERAS PALABRAS DE CAVANILLES EN SU LIBRO "OBSERVACIONES SOBRE EL REINO DE VALENCIA"
En la primavera de 1971 empecé á recorrer la España de órden del Rey para exäminar los vegetales que en ella crecen. Creí que podrian ser más útiles mis viages si á las observaciones botánicas añadia otras sobre el reyno mineral, la geografia y agricultura; puesto que apenas teniamos cosa alguna sobre la posición y naturaleza de nuestros montes (...) Atravesé llanuras y barrancos, y subia hasta las cumbres de los miontes en busca de vegetales. de camino exäminaba la naturaleza de las piedras, tierras, fosiles y metales; observaba el orígen y curso de los rios, la distribución de las aguas. En las empinadas cumbres por medio de una brújula tiraba mi meridiana, y luego dirigia la visuál á los puntos más sobresalientes: los picos de las mesetas, las torres de los pueblos, las ermitas, etc (...) Una de mis principales atenciones ha sido el cálculo de la población y de los frutos, por donde se viene en conocimiento así de la calidad del suelo, como de la industria de sus habitantes (...) El Reyno de Valencia está situado entre los grados 37 y 52 minutos, y 40 y 51 minutos de latitud septentrional, y entre los 15 y 17 con 10 minutos de longitud del meridiano de Tenerife. Al este le baña el Mar Mediterráneo esde el rio Cenia, más allá de Vinaroz, hasta la Torre de la Horadada, o confines del reyno de Murcia (...) La superficie entera consta de 838 leguas quadradas de 20 al grado: las 240 con corta diferencia son llanuras ó valles; las restantes son montes (...)

martes, 13 de diciembre de 2011

el arbol de navidad

El Árbol de Navidad y otras plantas típicas.......................................................................................................................................................
El Árbol de Navidad y otras plantas tienen un papel importante en las fechas navideñas, tanto decorativo como simbólico. Son las siguientes:

 Árbol de Navidad (abeto)
• Flor de Pascua, Poinsetia o Estrella Federal
• Acebo
• Musgo
• Muérdago

Vamos a ver cada uno de ellas; qué tipo de árbol comprar y qué hacer con él una vez terminadas las Fiestas.

1. Árbol de Navidad o Abeto navideño

Existen viveros especializados en la producción de árboles para Navidad. Por ejemplo, en España se venden unos 2 millones de unidades al año, principalmente de Abies nordmanniana y Picea excelsa. La primera tiene una hoja más bonita y es más agradable al tacto, pero Picea excelsa crece más rápido y por tanto es una planta más económica.


Abies nordmanniana


Picea excelsa

Hay 4 posibilidades a la hora de comprar los árboles de Navidad, descartando absolutamente la de ir al campo y cortar árboles o ramas.
  1. Arbol extraído del suelo sin ninguna raíz o con muy pocas
  2. Arbol extraído con un cepellón de tierra
  3. Arbol cultivado en maceta
  4. Arbol artificial
1. Arbol extraído del suelo sin apenas raíces


Es lo más frecuente hoy en día. En el vivero se arranca el ejemplar con muy pocas raíces o talado a ras de suelo directamente (foto superior), por lo que tras las fiestas muere irremediablemente. Son árboles "de usar y tirar".
Algunos ayuntamientos disponen contenedores para su recogida y luego triturarlos y reciclar ese material como abono; siempre será mucho mejor que incinerarlos o tirarlos a un vertedero.
2. Arbol extraído con un cepellón de tierra


Con cepellón

Si se ha sacado con un buen "pegote" de tierra adherido a sus raíces, hay alguna posibilidadde que sobreviva tras permanecer en la casa. Se puede intentar su plantación posterior en el jardín o meterlo en una maceta, pero ciertamente el arraigo es muy difícil; se habla de porcentajes de supervivencia de 1 por cada 1.000, aunque no creo que sea tan bajo.

Ciertos ayuntamientos recogen los abetos y pinos o hay que llevarlos a un vivero municipal para intentar su recuperacióny posterior replantación en parques y jardines. Los que se secan se reciclan para abono.

3. Arbol cultivado en maceta


En contenedor

Lo mejor es comprar una planta cultivada en maceta y que tras el 6 de enero se la pueda mantener como Planta de Interior o plantarla fuera.

Comprueba si ha sido recientemente enmacetada o no. Se ve fácilmente. Tira de ella o saca la maceta y debe mantenerse el cepellón de tierra entero, sin deshacerse. Eso es señal de que la planta lleva ahí un tiempo y las raíces, por tanto, mantienen compacto dicho cepellón. A veces, se enmacetan apresuradamente y lo venden como planta enraizada, pero no lo está.
Tambien podrias comprar una Araucaria excelsaque aguanta mucho mejor las condiciones de interior que los abetos y viene en maceta. De hecho se cultiva frecuentemente como Planta de Interior.
La supervivencia de los abetos o pinos comprados con cepellón o con maceta tras su estancia en una casa es dificultosa porque se ven sometidos a altas temperaturas de la calefacción (incluso más de 25º) cuando deberían estar cerca de 0ºC, como en la Naturaleza. Esto les hace perder las acículas y no aguantan el trasplante posterior.


Araucaria excelsa

Aun así, sigue estos consejos de cultivo mientras esté el abeto en la casa:

  • Riega cada 3 días.
  • Mételo en un tiesto grande y agujero de drenaje en el fondo.
  • Aléjado de la calefacción de radiadores o estufas y del calor de las bombillas.
  • Humedece sus hojas con pulverizador.
  • Los pinos y los abetos tienen que ventilarse con aire del exterior, por eso, si puedes, saca el árbol al exterior durante unas horas, o bien deja las ventanas abiertas en la medida de lo posible.
4. Arbol artificial

Una buena alternativa, siempre que se guarde para el año siguiente, es el árbol artificial. Para comprar y tirar, es preferible un árbol natural que al menos es biodegradable.

Actualmente se están fabricando árboles de Navidad artificiales con materiales menos contaminantes.


2. Flor de pascua o Poinsetia

La Flor de Pascua se pueden conservar durante varios años, pero es frecuente que una vez terminada la floración se estropeen y se desechen.
Aquí tienes una completa ficha con todos los datos sobre su cultivo y conservación.


3. Acebo

Este arbusto de hoja perenne es uno de los símbolos de la Navidad. Autóctono del Mediterráneo, es una especie protegida en España, por tanto está prohibido cortar sus ramas en el campo.
La corta de ramas con frutos para utilización ornamental en Navidad ha producido mucho daño al Acebo en su hábitat natural.
4. Musgo
Se emplea en los belenes y en la base de los Árboles de Navidad.
El musgo que crece sobre rocas, suelos y cortezas de árboles ayuda a retener el agua y contribuye a conservar el suelo. Su recolección está prohibida en muchas Comunidades Autónomas. Si lo compras piensa que puede haber sido recogido del campo. Mejor, usa el musgo artificial u hojas secas.

5. Muérdago
El Muérdago (Viscum album) es una planta parásita de árbolescomo encinas, pinos, manzanos o robles. Es capaz de enraizar en las ramas de éstos y absorber su savia.


En España apenas existe esta tradición, pero las ramas de Muérdago son muy habituales como adorno navideño en puertas y ventanas, sobre todo en los países anglosajones. Parece ser que da buena suerte.

La tradición dice que aquella mujer que recibe un beso bajo el Muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. O si una pareja pasa por debajo de una puerta con Muérdago, deben besarse si quieren que les proteja la buena suerte.

Para finalizar, sugerir la decoración del jardín con luces durante la Navidad:

  • Alumbrar algunos árboles y arbustos.
  • Poner luces en la puerta y ventanas.
  • Iluminar el camino de acceso a la casa con puntos de luz.
  • Figuras con luz, como un Papá Noel, ciervos, animales...
En el porche puedes poner una corona navideña o algunos adornos, luces, lazos rojos...

Los colores más apropiados en Navidad son el rojo y el verde.
 

viernes, 9 de diciembre de 2011

porque hay hojas de colores en algunas plantas

Flor de Pascua

Flor de Pascua o Poinsetia-
Euphorbia pulcherrima
Se las conoce comúnmente por este nombre dado el color rojo intenso que adquieren algunas de sus hojas en esta época del año (Navidad - Diciembre- Enero). En realidad no son las flores de esta planta las que son rojas, sino las hojas que rodean a las flores que realmente son pequeñas vainas amarillas, relativamente insignificantes y con negros estambres que salen del centro.
Las Euphorbias forman un género de más de 1000 especies distintas, esta en concreto, la pulcherrima, recibe este nombre por ser la más bella (es lo que significa pulcherrima) y procede de México, donde fue descubierta en 1834, en su habitat natural es un arbusto de 5 metros de alto. 
Cuidados de la Flor de Pascua
Luz y situación: Prefiere un lugar con buena iluminación natural y resisten el sol directo todo el año salvo en verano que deberemos protegerlas del mismo.
Temperatura: No resisten las heladas y si en verano el calor es muy intenso, procure mantenerlas en zonas de máximo 25º
Riego de la Flor de Pascua o Planta de Navidad: Mientras esté en flor es conveniente mantener la turba siempre bien húmeda regando un par de veces por semana sin dejar que se seque nunca. Cuando se haya perdido la flor puede reducir el riego a 1 vez por semana más o menos.
Substrato: Crecen bien en compost sin marga y el substrato debe tener siempre buen drenaje.
Observaciones: No es de extrañar que esta planta dure más del periodo navideño, sobre todo si se riega adecuadamente que no abundantemente. Sin embargo, si se es capaz de aguantar la planta de un año para otro se observará que en las navidades siguientes no tendrá esas hojas rojas tan características, esto es así, porque las mismas sólo salen si tienen las condiciones de humedad y calor adecuadas. Cuando se compran están recién salidas del invernadero y por eso tienen esas hojas tan características.
Dificultad: Planta fácil de conservar durante varios meses, pero es difícil mantenerla de un año para otro si no se está bien atento a sus necesidades de riego. 
Buganvilla

Buganvilla ( Bougainvillea glabra)
Este hermoso arbusto trepador, bautizado en honor del almirante francés del siglo XVIII De Bougainvilleprocede de Brasil y es de la familia de las nictagináceas. Forman una especie de siete u ocho arbustos o arbolillos que producen una flor muy llamativa y que dependiendo de la especie adoptan uno u otro color.
Las buganvillas florecen con abundancia durante todo el verano y en algunos lugares cálidos como el sur de España es posible verlas con flor incluso en invierno. Son plantas ideales para cubrir una pared o un muro ya que llegan a alcanzar entre 3 y 4 metros de altura y su longitud puede llegar a cubrir hasta los 8 metros, siempre y cuando estén plantadas en tierra y en el exterior en un clima cálido. Plantadas en maceta no llegan a pasar del metro y medio.
La buganvilla, en contra de la opinión popular, necesita mucha luz solar y cuanto más directa mejor, sino pierden sus hojas y el verano siguiente no florecen. Consiguen sobrevivir a temperaturas bajas hasta los 6 ó 7 º donde pierden las hojas hasta la próxima primavera. En verano aguantan temperaturas muy elevadas, por encima de los 30º. Son plantas que bien cuidadas pueden llegar a vivir hasta 30 años plantadas en suelo, sin embargo en maceta es difícil que sobrepasen los 5 años.
Buganvilla
Cuidados de las Buganvillas
Luz y situación: Requieren iluminación muy abundante, incluso la luz del sol directa
Temperatura: Hasta 5º en invierno y más de 30 en verano
Riego de la buganvilla: Abundante, 2 a 3 veces por semana en verano y 1 en invierno.
Observaciones: Si se planta en suelo puede alcanzar una altura y longitud considerables y si se planta en maceta lo mejor es tenerlas en el balcón o en una ventana para que alcancen su mayor grosor.
Dificultad: Son plantas muy fáciles de cultivar y apenas requieren algunos conocimientos básicos como los explicados.
Por qué cambian las hojas de Colores?

¿Alguna vez ha mirado un árbol, en realidad lo has mirado? Si lo ha hecho, entonces usted sabe cuan diferentes son unos a los otros. Los árboles más grande alcanzan 110 metros de altura y algunos son solamente 4.5 metros de alto. Algunos son anchos y algunos son estrechos.. Algunos pierden sus hojas en el invierno y otros no. En el otoño, muchos árboles pueden tener hojas verdes, mientras que otros tienen hojas que estallan de colores. Como usted ve, ¡árboles son asombrosamente diversos¡
Árboles que cambian de color y sueltan sus hojas en el otoño son árboles caducifolios. Mucha gente piensa que los árboles caducifolios pierden sus hojas porque el tiempo es frió y por la congelación, una equivocación común, pero en realidad el largo del día determina cuando los árboles empiezan el proceso de soltar sus hojas. Si usted vive en un clima donde es caluroso la mayor parte del año, usted sabe que árboles caducifolios mantienen una agenda y que cada otoño cambian de color y pierden sus hojas así como sus contrapartes en sitios más fríos.

No importa donde usted viva, según las estaciones cambian de verano, al otoño, al invierno, los días se acortan, dando menos luz del sol necesario para que los árboles produzcan clorofila. Clorofila le da a las hojas su color verde y tiene la exclusiva capacidad de capturar luz del sol para fotosíntesis. Fotosíntesis es la reacción química que permite que las plantas usen luz del sol, agua eanhídrido carbónico para producir comida para el árbol en forma de azúcar. Durante el invierno, no hay suficiente luz del sol para que el árbol produzca suficiente azúcar para mantenerlo saludable y creciendo; por lo tanto, el proceso de fotosíntesis en los árboles caducifolios se detiene, el árbol se pone durmiente y espera a que llegue la primavera de nuevo.
Según el árbol se prepara para el invierno, la clorofila no es producida y el árbol empieza a descomponerse. Según la clorofila empieza a desaparecer, los otros colores en la hoja pueden al fin enseñar su verdadera intensidad. Los colores del otoño siempre estaban presentes; sólo estaban escondidas detrás del abundante color verde que produce la clorofila. Dos pigmentos llamadoscarotina y antocianina crean los otros colores en las hojas. La carotina permanece en las hojas hasta después que desaparece la clorofila, causando así que las hojas cambien de verde a amarillo, a anaranjado o un color café. En algunos árboles, cuando los azúcares producidas por las hojas no fluyen de la hoja al árbol, antocianinas se forman en las hojas. Esta reacción causa que las hojas amarillas se pongan rojas, azules y púrpuras.
La pigmentación en las hojas y el largo de los días son dos factores que afectan el color de las hojas en el otoño. Un tercer factor es el tiempo. Las condiciones del tiempo que ocurren antes y durante el tiempo de que la clorofila desaparezca en la hoja, pueden causar elfollaje de otoño que varíe de espectacular a pardo. La temperatura y la cantidad de agua en la tierra son las influencias mayores en la riqueza de color. Los mejores colores del otoño son producidos cuando tienes varios días calurosos y soleados con frescas noches donde no exista la congelación. Sin embargo, un periodo caluroso durante el otoño no permitirá que las hojas tengan colores intensos. Si la tierra no tiene suficiente humedad debido a una sequía de verano, es posible que las hojas no cambien de color por unas cuantas semanas.
Usted puede ver los colores del otoño en parques y bosques, en la ciudad y en el campo. La próxima vez que usted siente un enfriamiento en el aire, usted sabrá que el otoño viene de camino y que es tiempo de ver la bella explosión de color. Observa cuidadosamente a los diferentes árboles, mírelos y vea cuantos diferentes amarillos, anaranjados, rojos, púrpuras y cafés hay. Mire de cerca, más colores pueden estar escondidos, esperando por estallar.
Producido por la Oficina de Educación de la NASA LaRC. Funcionario Responsable de la NASA: El Dr. Thomas E. Pinelli, Oficial de Aprendizaje a Distancia.

martes, 29 de noviembre de 2011

la huerta de otoño


JardínCuando llega el otoño hay que preparar la huerta para el invierno, por lo que es el momento idóneo de recoger semillas y de dejar todo dispuesto para la próxima temporada. En esta época del año, se recomienda el cultivo de lechugas, remolachas, coles, repollos, zanahorias y vegetales verdes en general, para poder tener verduras frescas en nuestra mesa.

También se aconseja la preparación de los semilleros que ayudan a que nuestra cosecha crezca más rápido y sin apenas cuidados. Una vez que los cultivos aumenten de tamaño, serán transplantados para que su ciclo de desarrollo siga su curso.

Trabajo y dedicación en la huerta

En otoño hay que realizar tareas para elimninar todas las malas hierbas y mejorar la calidad del terreno y una preparación de invernaderos en donde se puedan refugiar las especies más delicadas. Asímismo, se deben hacer labores de abonado, plantación de árboles frutales, revisar los sistemas de riego, seleccionar las herramientas oportunas para realizar una tarea diaria de mantenimiento de la huerta, etc.

Jardín Esqueje
Las hortalizas de otoño deben recibir luz solar durante al menos seis horas al día, per ello es fundamental posicionarlas en un lugar donde reciban calor y deben ser protegidas de las habituales lluvias, heladas y granizos. Además, es el momento propicio para recoger los restos de la cosecha y utilizarlos para elaborar un compost natural.

Plagas otoñales

Respecto al control de plagas debemos tener cuidado especialmente con las orugas en tomates, coles, lechugas, durante todo el verano y otoño. La mosca blanca también ataca a tomates, pimientos, berenjenas, judías, etc. Es detectada esta plaga por el amarilleo y decoloración de las hojas.

Los remedios naturales para eliminar a la mosca blanca son bastante eficaces. Por ejemplo, las aplicaciones con infusiones de productos empleados en agricultura ecológica, los lavados de la planta con agua jabonosa y la colocación de placas amarillas con pegamento en los invernaderos. Esto se usa para que el insecto se quede pegado atraído por el color. Éstas son soluciones óptimas que habitualmente consiguen acabar con el problema.

Frutal Orugas Caracol
Por último, los pulgones, presentes sobre todo en primavera y otoño en lechugas, habas, guisantes y pepinos, se pueden controlar eficazmente aplicando cada 10 días una solución jabonosa en los brotes dañados y, si el ataque es muy fuerte, se debe extender un insecticida específico.

Hay que cuidar adecudamente nuestro huerto no sólo en otoño, sino también durante todo el año, ya que los cultivos pueden sufrir el ataque de plagas y se pueden deteriorar con las enfermedades peculiares de cada especie. Además, es importante recordar que el exceso de lluvia provoca un deterioro de la cosecha, por lo que en todo momento debemos estar al tanto y proteger lo mejor posible la huerta en otoño, cuando es habitual sufrir la temida gota fría.

porque el otoño hace caer las hojas de los arboles



ciencia-otonoCada año, los árboles caducifolios o deciduos renuevan todas sus hojas, perdiendo el follaje al llegar el otoño. El motivo es que en esta estación las horas de luz se reducen, la radiación solar pierde fuerza y los suelos muchas veces se hielan, dificultando la captación de agua y nutrientes por parte de las raíces. En estas condiciones, la productividad de las hojas disminuye. Cuando mantener el follaje cuesta más de lo que produce, la estrategia más rentable para el árbol es perder la hoja y pasar la estación desfavorable en un estado de baja actividad o reposo. En este momento se retira el suministro de savia (y clorofila) creando una película entre la rama y la base de la hoja, que queda abandonada a su suerte. El viento y la lluvia la hacen caer.

el frio y las plantas

Las plantas y el frío
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Otras plantas protegen sus órganos más sensibles entre capas de hojas o bajo tierra, nieve, hojarasca, etc.; evaden las bajas temperaturas por la ubicación espacial de dichos órganos, fenómeno que determina que aquellas que comparten el mismo ambiente tengan forma similar; aunque evolutivamente estén muy distanciadas. Raunkiaer, uno de los primeros investigadores en reconocerlo, publicó en 1934 una clasificación de formas de vida que aún hoy se utiliza (Fig. 3).
FIG.3
FIG.3: DISTINTAS FORMAS DE VIDA VEGETAL, SEGUN LA CLASIFICACION DE RAUNKIAER, DE 1934, Y TOLERANCIA DE LOS DIFERENTES ORGANOS DE LAS PLANTAS AL FRIO. LA LINEA DE PUNTOS INDICA EL NIVEL DE LA NIEVE. LOS EJEMPLOS CORRESPONDEN A LA SELVA VALDIVIANA, EN EL SUR DE CHILE, Y FUERON TOMADOS DE VILLAGRÁN (DISSERTATIONES BOTANICAE, 54:1, 1980); LOS VALORES DE TOLERANCIA PROVIENEN DE LARCHER (1983) E. INDICAN PROMEDIOS DE ESPECIES DEL HEMISFERIO NORTE.
N. DOMBEYI ES UNA FANEROFITA, CUYAS YEMAS PERMANECEN SOBRE LA NIEVE;
S. PHILLIPPII ES UNA CAMEFITA, CUYAS YEMAS QUEDAN PROTEGIDAS DURANTE EL INVIERNO POR UNA CUBIERTA DE NIEVE; S. CHILENSIS ES UNA GEOFITA, CUYO ORGANO DE RESISTENCIA INVERNAL, UN RIZOMA, QUEDA BAJO TIERRA; P. FUEGUIANA ES, COMO LA MAYOR PARTE DE LAS GRAMINEAS PERENNES, UNA HEMICRIPTOFITA, CUYA YEMA APICAL PERMANECE EN EL NIVEL DEL SUELO, FROTEGIDA POR LA HOJARASCA, Y O. MAGELLANICA ES UNA TEROFITA, PLANTA ANUAL QUE PASA EL INVIERNO COMO SEMILLA.

Una de las estrategias de tolerancia es la denominada aclimatación al frío, que implica cambios morfológicos, anatómicos, fisiológicos y bioquímicos. Así, por ejemplo, los daños producidos por el frío a las membranas celulares se reducen con el aumento de los lípidos insaturados (esto es, con átomos de carbono unidos por doble ligadura) que las constituyen, porque disminuye la temperatura a la cual las membranas pasan de la fase líquida a la sólida. Otra respuesta es el reemplazo de enzimas que se inactivan con el frío por formas de las mismas enzimas que mantienen su actividad, como las responsables de la fijación del dióxido de carbono en la fotosíntesis (sobre fotosíntesis, véase "Agua, carbono, luz y vida", CIENCIA HOY, 27:41-55, 1994). En general, luego de atravesar un período de temperaturas moderadamente bajas, las plantas adquieren tolerancia, o se aclimatan, a ulteriores descensos de la temperatura. Algunos vegetales acumulan substancias solubles en aguá que evitan la formación de hielo intracelular porque disminuyen la temperatura de congelamiento del agua; la más común es la sacarosa (el azúcar de caña habitualmente utilizado en la alimentación humana). Además, la mayor cantidad de substancias disueltas impide la deshidratación excesiva de la célula en el caso de que se forme hielo en el espacio intercelular.
Otro mecanismo que proporciona tolerancia al frío es la desecación parcial de los tejidos, lo cual, en última instancia, equivale a aumentar la concentración de substancias disueltas en sus fluidos. La desecación es extrema en las esporas de hongos y semillas maduras, en las cuales la poca agua remanente (muchas veces menos del 10% del peso de una semilla) queda fuertemente asociada a las macromoléculas y difícilmente se congele; en caso de que ello suceda, los cristales de hielo suelen ser demasiado pequeños para dañar las células. Por ello, las esporas y las semillas pueden resistir la inmersión en nitrógeno líquido (-196°C) sin sufrir daños.
Se puede también suponer que la presencia de algunas substancias cuya concentración suele aumentar con el frío (sacarosa, rafinosa, fructanosa) está vinculada directamente con la protección de membranas, proteínas y estructuras vitales para la célula ("El frío y los azúcares"). El aumento del grosor de las hojas, la reducción del número de estomas (poros que permiten el intercambio de anhídrido carbónico y agua entre la hoja y la atmósfera) y la aparición de numerosas pequeñas vacuolas en cada célula, observados en gramíneas, son cambios anatómicos también correlacionados con la tolerancia al frío.
Recientemente se ha informado que, en el espacio extracelular de hojas de centeno aclimatadas al frío, existe una proteína que modifica los patrones de formación de cristales de hielo y hace descender la temperatura de congelamiento de soluciones acuosas. Si bien se conocía la presencia de este tipo de proteínas anticongelantes en peces, no existían evidencias de que ello ocurriera en los vegetales. Este hallazgo abre un nuevo panorama en la investigación de la tolerancia al frío.

COMO ADAPTAR UNA PLANTA AL FRIO

Las expectativas de cultivar especies vegetales sensibles a las bajas temperaturas en regiones de clima frío están basadas en las posibilidades de manipular las respuestas naturales de las plantas a esas temperaturas.
Los daños provocados por el frío a los cultivos son cuantiosos. Se ha estimado que un descenso de 1°C en la temperatura promedio anual provocaría una disminución del 40% en la cosecha mundial de arroz. A las mermas del rinde se debe sumar lo que se deja de producir porque se implantan especies de menor valor pero más tolerantes, o bien variedades de ciclo más corto y menos productivas. Muchos vegetales de climas cálidos podrían ser cultivados en zonas del sur argentino, con la ventaja de una mayor acumulación de materia seca por hectárea, si fueran tolerantes al enfriamiento y las heladas extemporáneas.
Tradicionalmente, las técnicas agronómicas han consistido en lograr variedades tolerantes por medio del cruzamiento y la posterior selección, pero ahora se han comenzado a usar técnicas de ingeniería genética, mediante las cuales sería posible proporcionar a plantas sensibles al frío información genética proveniente de especies resistentes, no necesariamente emparentadas con las primeras, con el objeto de forzar que adquieran tolerancia a las más variadas condiciones ambientales adversas. Para obtener resultados exitosos, es imprescindible aumentar nuestro conocimiento de los mecanismos fisiológicos, bioquímicos y moleculares básicos de la tolerancia al frío.
No cabe duda de que, con la aplicación de estas nuevas y poderosas herramientas, la productividad de extensas zonas áridas o semiáridas de la Argentina (por ejemplo, la Patagonia) podría ser drasticamente incrementada; o que sería posible extender notablemente el área de cultivo de especies tropicales hacía zonas más frías. Sin embargo, entre los especialistas en ingeniería genética existe consenso acerca de la necesidad de ejercer estrictos cuidados antes de llevar al campo variedades con una mayor resistencia a enfermedades, plagas o estrés.
Pueden, por ejemplo, producirse consecuencias ambientales desfavorables si los genes introducidos por el hombre en plantas cultivadas son espontáneamente transferidos por polinización a plantas silvestres, incluyendo malezas, que así adquirirían resistencia a pestes u otros factores adversos y tendrían ventajas adaptativas no deseadas (véase, para más datos: Dale, Plant Physiol.,100:13, 1992).

También se han esgrimido argumentos socio-políticos que apuntan en el mismo sentido, basados en que, si bien la productividad agrícola total puede aumentar con las nuevas técnicas, es posible que el número de personas que viven en condiciones de pobreza también lo haga. Ello, al parecer, ha sucedido como consecuencia de las revoluciones verdes de diferentes cultivos en países de América Central, Asia y África, porque el aumento explosivo de la producción agrícola estuvo asociado con efectos negativos, como la caída del precio de los productos, el aumento de daños por pestes y la pérdida de genotipos de especies nativas valiosas (erosión genética). La cuestión merece un análisis que escapa el alcance de este artículo, pero conviene, de todos modos, dejar constancia de las posibles consecuencias en el largo plazo de acciones tan revolucionarias como la modificación genética de plantas cultivadas.*


Cuando se esté en condiciones de aprovechar las primeras especies modificadas por estas técnicas, seria deseable realizar una evaluación exhaustiva de las consecuencias de su introducción. El debate, que hoy tiene lugar en los laboratorios de biología, debería extenderse a los demás sectores de la sociedad, sobre todo a los que se verán afectados por el cambio. Ese tipo de discusión es particularmente importante en el caso de innovaciones económicamente deslumbrantes y por lo tanto, difíciles de resistir.



* La cuestión generó una interesante polémica entre Crouch (1990) y Medford y Flores (The Plant Cell, 2:501.1990). Crouch sostuvo que es imposible desvincular la ciencia de sus aplicaciones; como ejemplo mencionó que las investigaciones básicas sobre la producción de clones de la palma aceitera traerían aparejadas consecuencias ambientales y sociopolíticas negativas para la Amazonia ecuatoriana. Por ello, tomó la decisión radical de abandonar la investigación científica. En su respuesta. Medford y Flores opinaron que la causa del problema no es la ciencia ni los científicos, sino una visión del mundo que ha convertido al hombre en explotador y manipulador de los recursos naturales; señalaron que los científicos deben completar su formación específica con conocimientos de bioética y del impacto social de las nuevas técnicas, para opinar responsablemente acerca de las consecuencias de las aplicaciones del conocimiento básico.El reino vegetal ha inventado una gran variedad de estrategias para poder combatir los fríos del invierno. Con el descenso de las temperaturas, muchas plantas relentizan o detienen su actividad e incluso desaparecen sus órganos aéreos y se aletargan.
Tulipanes
Tulipanes
A pesar de eso, hay especies que han podido adaptarse al frío, como las que viven en las montañas y regiones borales, que, además de las adaptaciones conocidas se cubren con pelos (como es el caso del edelweiss), presentan cubiertas duras y ceras en sus hojas (como el rododendro), adoptan forma de almohadillas (como lo hacen las plantas piedra) o viven bajo la tierra o aras del suelo.
Muchas de las plantas bulbosas tienen que tener temperaturas invernales bajas para poder florecer durante la primavera. Esto es lo que les pasa a los tulipanes.
Las plantas que viven en las regiones más heladas tienen la capacidad de fabricar productos anticongelantes, como determinados alcoholes y azucares, que ayudan a impedir que se hielen los líquidos intracelulares, lo que las llevaría a una muerte segura.
Imagen de tulipanes

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Acerca del artículo

Este artículo ha sido escrito por Leticia – que ha publicado 549 artículos en Blogcurioso.com.

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